Las ansias por echar al Marqués, clave en su absolución.

Domingo González Arroyo acumula otra nueva victoria judicial, esta vez al saber utilizar astutamente las ansias de protagonismo de sus adversarios, que requirieron a diferentes administraciones con resoluciones contradictorias entre sí.

 

Dice el refrán «a mar revuelto, ganancia de pescadores». El show mediático creado en las navidades de 2015 quedará para la posteridad de La Oliva. En aquellos días frenéticos, los denunciantes requieron a diferentes administraciones, desde la Delegación del Gobierno hasta la Junta Electoral Central; la Delegación del Gobierno, por su parte, afirmó que en el Pleno de la toma de conocimiento «no se votó nada«.

El artículo 155 para La Oliva.

Se llegó a solicitar que se denunciara «al subinspector de la Policía Local que no quiso notificar a los concejales”. Los denunciantes llegaron incluso a amenazar con disolver el Ayuntamiento y protestar ante “el Gobierno de Canarias y también el Consejo de Ministros”, lo que provocó un solapamiento de decisiones que han resultado ‘clave’ para la absolución.

Nadie ha podido aclarar si Domingo González tuvo conocimiento o no de la sentencia que le inhabilitaba.

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